Serifalaris
- EL RETO
Que me llamasen para llevar la comunicación y redes sociales de Serifalaris es un poco como llamar a un chef para trabajar en el Etxebarri. Una fantasía para mi cabecita de freelance ávida de curiosidad. Porque siempre se trabaja distinto (y mejor) cuando crees de verdad en el proyecto.
Para mí, Serifalaris no es un festival cualquiera. Es casa. Y quizá por eso me ha hecho todavía más ilusión formar parte de su equipo. Peio (Freskue) y Marina (Marina Goñi) han conseguido convertir Getxo en un punto de encuentro para la comunidad del diseño y la creatividad. Ni Madrid, ni Barcelona… Getxo. ¡Toma ya!
El reto que me propusieron era sencillo de explicar y un poco más difícil de hacer bien, como todo en la vida: conseguir que las redes de Serifalaris tuviesen la misma energía que tiene el festi. Es decir, transmitir el buen rollo que hay, el nivelazo de los ponentes y, por supuesto, vender entradas. Porque sí, todo muy cultural y muy bonito, pero el auditorio además lo vamos a llenar.
Además, la estrategia tenía dos líneas muy claras. Por un lado, comunicar la marca Serifalaris como algo que va mucho más allá de una edición concreta: una comunidad creativa con una forma muy propia de hablar, pensar y hacer las cosas. Y por otro, construir toda la narrativa de la edición de este año: el mambo. El baile, la mezcla, el movimiento, la energía y las ganas de liarla un poco.
A partir de ahí he hecho un poco de todo: copies con humor, reels de tendencia, campañas de Social Ads, contenido para poner en valor a los pedazo ponentes que han venido este año y muchas piezas pensadas para que la gente sintiese que el festival ya estaba ocurriendo antes incluso del 15 y 16 de mayo.
- CLAVES DEL PROYECTO
1. Poner orden (sin matar la magia). Hasta ahora la comunicación digital de Serifalaris se había ido construyendo de una forma bastante orgánica. Y eso tiene cosas buenas, pero también hace difícil construir una narrativa sólida a largo plazo. Una de las claves del proyecto fue precisamente ordenar ideas, definir líneas de contenido y poner sobre la mesa qué queríamos contar, cómo y para qué.
2. Enseñar quién hay detrás del festival. Parte del encanto de Serifalaris está en la gente que forma parte. De momento sólo he conseguido poner a Peio a hablar holandés en una story. Mi objetivo es que acabe saliendo todo el equipo 😉
3. Traducir el tono Serifalaris al mundo online. Probablemente la parte más divertida del proyecto. Encontrar una forma de llevar el humor, la cercanía y la personalidad del festival a redes sociales sin que sonase forzado ni demasiado “copy de marca”.