Bell House
- EL RETO
Aguantar más de 40 años como marca es imposible de improvisar. Nunca es casualidad.
Significa haber construido algo sólido: una manera de trabajar reconocible y sobre todo confiable. Qué importante es ser confiable si eres una marca. Bell House es uno de esos locales que dan sentido a Getxo. El típico sitio de interiorismo que te recomienda tu madre, de esos lugares que todo el mundo conoce y que parece que siempre hubiesen estado ahí. Un negocio que no solo vende interiorismo, sino que con los años acaba formando parte de las casas y de la memoria de muchas personas.
Pero una trayectoria así también plantea otra pregunta inevitable: ¿está todo ese valor reflejado en su imagen y comunicación? Ali (gerente de Bell House) nos propuso formar parte de ese reto. Dar forma a algo que llevaba años construyéndose. Traducir una trayectoria larga, llena de proyectos, etapas y estilos, en una narrativa clara. Reunir todo ese recorrido sin simplificarlo ni perder su carácter.
- CLAVES DEL PROYECTO
1. Querían contar la historia de cada proyecto. Así que no sólo nos basamos en enseñar resultados finales. Lo importante era poder explicar cada proyecto: de dónde partía (con fotos de antes y después), qué decisiones se tomaron, qué piezas se eligieron y cómo se fue construyendo el espacio. Por eso la web está planteada casi como una colección de historias. Cada proyecto tiene su propio espacio para desplegar imágenes, contexto y proceso, permitiendo entender no solo el resultado estético, sino también la forma de trabajar detrás de cada casa.
2. Reimaginamos una identidad que nunca se había definido del todo. Bell House tenía algo muy interesante: más de cuarenta años de trayectoria y prácticamente ninguna construcción consciente de marca más allá de su logotipo. La identidad visual que existía era, en realidad, la que se había ido forjando de manera natural con los años: proyectos, estilos, objetos, interiores. Y eso tenía algo muy bonito, pero también trabajo. Más que pensar una identidad desde cero, el trabajo consistió en observar ese universo que ya existía y descubrir el universo de Bell House hoy. Colores, tipografía, ritmo visual, composición…
3. El diseño de la web parte de una idea muy sencilla: dejar espacio a los proyectos. Imágenes grandes, composiciones limpias y una navegación que permite recorrer cada casa casi como si se estuviera visitando. Los mockups y las páginas de proyecto se diseñaron para que las fotografías respiraran, alternando detalles, planos generales y piezas de mobiliario.
4. Preparar el terreno para el e-commerce. Aunque la tienda online todavía está en desarrollo, trabajamos desde el inicio su lógica: qué productos tienen sentido dentro del universo Bell House, cómo se integrarán en la web y qué papel jugarán dentro del negocio. De esta forma, la plataforma queda preparada para crecer sin romper la coherencia del proyecto.